De un dibujo con una gran historia, a un rediseño de identidad visual funcional, versátil y cercana
Lemoncham es un negocio familiar de bordados personalizados que mezcla calidad, creatividad y mucha personalidad. Su símbolo es un camaleón-limón, nacido de un dibujo cargado de emoción, que evolucionó hasta convertirse en el corazón de una identidad visual profesional, fresca y memorable.
El reto:
Lemoncham quería dar el salto hacia una imagen más moderna y profesional, pero sin perder lo que la hacía especial: su vínculo emocional con su símbolo más querido. El camaleón no podía desaparecer, pero sí evolucionar. Había que encontrar un equilibrio entre lo emocional y lo funcional, entre el cariño y la estrategia visual.

La historia detrás de ‘Bote’, la base del rediseño de identidad visual
Todo empezó con una mascota, un camaleón llamado ‘Bote’, y un dibujo hecho entre risas infantiles y limones. Bote no era solo una idea visual: era un personaje real para Javi y Stephy, quienes crearon la marca a partir de una anécdota personal.
El dibujo nació después de que Javi rescatara un camaleón del medio de la calle, y más tarde, dibujándolo con sus sobrinos, se convirtió en símbolo de su negocio de bordados: Lemoncham.
Lemoncham es una marca que lleva en su ADN esa conexión emocional con lo hecho a mano, lo personal y lo auténtico.
Solicitaron un rediseño de identidad visual porque entendieron que su logo tenía valor sentimental pero necesitaba estructura, versatilidad y profesionalismo.
Querían que la marca siguiera siendo fiel a su origen, pero sabían que para crecer necesitaban algo más sólido: un sistema visual que funcionara en todos los formatos sin perder su esencia.

Lo que encontramos (y lo que transformamos con el rediseño)
❌ No había un sistema visual que acompañara el logotipo, todo lo iban haciendo un poco por instinto.
❌ Diseño con mucha apariencia de dibujo y con muchos detalles: difícil aplicabilidad en redes y formatos pequeños
❌ Colores oscuros y visualmente pesados
Un proceso de rediseño de identidad visual que comenzó con una propuesta que no convenció a Javi y a Stephy
En las primeras exploraciones del rediseño, salió la idea de hacer algo más conceptual. Representando una versión muy estilizada de Bote sujetando una aguja y mirando a través de ella, una metáfora que parecía hermosa desde lo visual.
Pero cuando mostramos esa primera propuesta, Javi y Stephy se quedaron en silencio. Amaban el diseño, pero no reconocían a su Bote.
Ese momento fue clave para entender que no podíamos alejarnos tanto de la historia. Que el rediseño no se trataba de cambiar, sino de evolucionar.


1. El rediseño final: mantiene la emoción pero respeta su función
El nuevo imagotipo mantiene la esencia del camaleón original, pero con líneas más limpias, proporciones equilibradas y una conexión directa con su actividad principal: el bordado.
El camaleón también transmite profesionalismo, curiosidad y simpatía.
Se le dio el poder de sostener la aguja y ser el protagonista de cada una de los bordados, junto a un pequeño detalle de una hojita que se sitúa entre sus ojos, aportamos ese toque curioso, juguetón y tierno que le saca una sonrisa a quien lo vea, y aportamos un equilibrio visual con el verde que luego se utilizaría para el logotipo.
2. Logotipo tipográfico para reforzar la identidad visual
El diseño del logotipo parte de la tipografía principal, Viga Regular, que fue personalizada para reforzar la identidad y aportar coherencia a todo el sistema visual.
Se diseñó para que el logotipo pudiera funcionar por sí solo, sin depender siempre del imagotipo, y al mismo tiempo, se integrara con él de forma fluida. La personalización incluyó detalles como las curvas en la “O” y la “C”, que evocan la espiral de la cola del camaleón, permitiendo que los elementos funcionen tanto juntos como por separado dentro del ecosistema visual de la marca.


2. Una paleta de colores llena de vida 🍋
Abandonamos el marrón y los verdes apagados para dar paso a una paleta mucho más luminosa:
- Lime Punch y Fluorescent Lemon para destacar la frescura, energía y creatividad
- Ghost White como fondo limpio y suave
- Oxford Blue y Cerulean Frost para el texto y contrastes
El ecosistema visual: una marca que cobra vida
Una de las cosas más especiales de esta identidad visual es que no se trata solo de un logotipo y sus variantes, sino de un ecosistema completo donde todos los elementos conviven e interactúan como si tuvieran personalidad propia.
Por ejemplo, la aguja del imagotipo puede conectarse con un hilo que atraviesa piezas de diseño o packaging, o también puede extraerse y utilizarse como recurso aislado. El camaleón puede presentarse entero o solo con su carita, y el medio limón actúa como elemento visual secundario con mucho carácter.

Gracias a esta versatilidad, la marca no solo comunica desde el diseño, sino también desde el storytelling visual. ‘Bote’, la mascota, no es estático: “hace cosas”, interactúa, aparece en contextos diferentes y aporta vida al diseño sin perder coherencia.

Esto permite que Lemoncham mantenga su esencia, pero con libertad para adaptarse a distintos formatos, campañas o productos. La identidad se comporta como un sistema vivo que evoluciona con cada aplicación, haciendo que la marca se sienta cercana, única y llena de posibilidades.
El uso de recursos gráficos que multiplican el encanto visual tras el rediseño

El resultado del rediseño: una marca con versátil, fresca, con emoción y muchísima personalidad
El resultado fue un nuevo ‘Bote’, rediseñado con estructura pero manteniendo su carisma. Ahora convive con un logotipo tipográfico diseñado para que se complemente el uno al otro y pueden adaptarse a distintos formatos sin perder personalidad.
Gracias a este trabajo, Lemoncham puede mostrarse como una marca profesional sin dejar de ser cercana y auténtica.
Cada elemento habla del amor por los detalles, del cuidado en el proceso, de la creatividad que hay detrás de sus bordados y de la cercanía con la que trabajan.


«Hablando con un amigo nos comentó que estaba haciendo el rebranding de su marca con Andrea y que estaba muy contento con ella y como trabajaba, tras un par de meses cotilleando su trabajo decidimos que el cambio de imagen visual que tanto nos costaba se lo íbamos a plantear a ella, porque queríamos darle sentido a Lemoncham, que no fuese todo un “esta letra está bonica”.
Nunca habíamos trabajado con un profesional de este sector y llegamos verdes…..verdes, nos hizo un cuestionario que no entendíamos para que era la mitad de cosas, pero tras ver la presentación de la primera propuesta quedamos literalmente flipando, nos encanto todo lo que nos proponía en cuanto a colores, tipografía y formas para darle más vida visual, porque era lo que buscábamos 100%………… aunque el primer imagotipo jejeje muy moderno para nosotros, queríamos algo que conservara más la esencia del limón camaleón y aunque parezca un tópico, LO BORDÓ con la segunda propuesta.
Estamos muy contentos de habernos decidido a trabajar con ella y de continuar contando con ella para nuestra marca, su trato es muy cercano y se adapta a la perfección al perfil de cada uno, y, las ideas que tiene son BRUTALES.»
Javier Egea y Stephany Beltrán
Dueños de Lemoncham
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