Lemoncham
Rediseño de identidad visual

La historia detrás de ‘Bote’, la base del rediseño de identidad visual

Lo que encontramos (y lo que transformamos con el rediseño)

No había un sistema visual que acompañara el logotipo, todo lo iban haciendo un poco por instinto.

❌ Diseño con mucha apariencia de dibujo y con muchos detalles: difícil aplicabilidad en redes y formatos pequeños

❌ Colores oscuros y visualmente pesados

1. El rediseño final: mantiene la emoción pero respeta su función 

El nuevo imagotipo mantiene la esencia del camaleón original, pero con líneas más limpias, proporciones equilibradas y una conexión directa con su actividad principal: el bordado.

El camaleón también transmite profesionalismo, curiosidad y simpatía.

Se le dio el poder de sostener la aguja y ser el protagonista de cada una de los bordados, junto a un pequeño detalle de una hojita que se sitúa entre sus ojos, aportamos ese toque curioso, juguetón y tierno que le saca una sonrisa a quien lo vea, y aportamos un equilibrio visual con el verde que luego se utilizaría para el logotipo.


2. Logotipo tipográfico para reforzar la identidad visual

El diseño del logotipo parte de la tipografía principal, Viga Regular, que fue personalizada para reforzar la identidad y aportar coherencia a todo el sistema visual.

Se diseñó para que el logotipo pudiera funcionar por sí solo, sin depender siempre del imagotipo, y al mismo tiempo, se integrara con él de forma fluida. La personalización incluyó detalles como las curvas en la “O” y la “C”, que evocan la espiral de la cola del camaleón, permitiendo que los elementos funcionen tanto juntos como por separado dentro del ecosistema visual de la marca.

2. Una paleta de colores llena de vida 🍋

Abandonamos el marrón y los verdes apagados para dar paso a una paleta mucho más luminosa:

  • Lime Punch y Fluorescent Lemon para destacar la frescura, energía y creatividad
  • Ghost White como fondo limpio y suave
  • Oxford Blue y Cerulean Frost para el texto y contrastes

El ecosistema visual: una marca que cobra vida

Una de las cosas más especiales de esta identidad visual es que no se trata solo de un logotipo y sus variantes, sino de un ecosistema completo donde todos los elementos conviven e interactúan como si tuvieran personalidad propia.

Por ejemplo, la aguja del imagotipo puede conectarse con un hilo que atraviesa piezas de diseño o packaging, o también puede extraerse y utilizarse como recurso aislado. El camaleón puede presentarse entero o solo con su carita, y el medio limón actúa como elemento visual secundario con mucho carácter.

Gracias a esta versatilidad, la marca no solo comunica desde el diseño, sino también desde el storytelling visual. ‘Bote’, la mascota, no es estático: “hace cosas”, interactúa, aparece en contextos diferentes y aporta vida al diseño sin perder coherencia.

Esto permite que Lemoncham mantenga su esencia, pero con libertad para adaptarse a distintos formatos, campañas o productos. La identidad se comporta como un sistema vivo que evoluciona con cada aplicación, haciendo que la marca se sienta cercana, única y llena de posibilidades.

El uso de recursos gráficos que multiplican el encanto visual tras el rediseño

«Hablando con un amigo nos comentó que estaba haciendo el rebranding de su marca con Andrea y que estaba muy contento con ella y como trabajaba, tras un par de meses cotilleando su trabajo decidimos que el cambio de imagen visual que tanto nos costaba se lo íbamos a plantear a ella, porque queríamos darle sentido a Lemoncham, que no fuese todo un “esta letra está bonica”.

Nunca habíamos trabajado con un profesional de este sector y llegamos verdes…..verdes, nos hizo un cuestionario que no entendíamos para que era la mitad de cosas, pero tras ver la presentación de la primera propuesta quedamos literalmente flipando, nos encanto todo lo que nos proponía en cuanto a colores, tipografía y formas para darle más vida visual, porque era lo que buscábamos 100%………… aunque el primer imagotipo jejeje muy moderno para nosotros, queríamos algo que conservara más la esencia del limón camaleón y aunque parezca un tópico, LO BORDÓ con la segunda propuesta.

Estamos muy contentos de habernos decidido a trabajar con ella y de continuar contando con ella para nuestra marca, su trato es muy cercano y se adapta a la perfección al perfil de cada uno, y, las ideas que tiene son BRUTALES.»

Javier Egea y Stephany Beltrán
Dueños de Lemoncham