Rebranding y rediseño en auge: ¿tu marca debería subirse a la ola?

Rebranding y rediseño en auge: ¿tu marca debería subirse a la ola?

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    En los últimos meses, y años, hemos visto rebranding tras rebranding que dan mucho de qué hablar. Muchas marcas, desde gigantes globales hasta emprendimientos locales, han cambiado su identidad de marca, rediseñado su web, actualizado su logo o incluso cambiado su nombre. Incluso, para los que más se fijan en eso (como yo), puede ser que lo vean hasta en la sopa.

    Si te has dado cuenta o no, no es la cuestión de este artículo. Hoy mi idea es guiarte un poco sobre por qué está ocurriendo tanto, a qué responde y mi opinión personal de cara a un análisis general.

    Lo que antes era visto como algo muy puntual o una gran decisión estratégica, hoy parece formar parte de un ritmo natural de evolución y la digitalización. Pero… ¿Esto significa que todas las marcas tienen que hacer lo mismo? ¿O estamos cayendo en una moda que no siempre tiene sentido?

    ⚠️ Es importante siempre dejar claro que cada empresa es un mundo, y lo que aplique a nivel general no necesariamente se debe aplicar a ti o tu negocio, por eso el trabajo estratégico previo a una decisión como esta es importante. Por suerte, al terminar de leer este artículo, vas a tener más claro si tu negocio tiene que pensar en esto o no.

    Aquí aplica mucho lo que te decía tu mamá de pequeño de: «¿Si tus amigos saltan de un puente, tú saltas también?». Pues hoy va a ser el único día en que quizás puedes responderle: «Depende» (lo siento mamás).

    Antes, vamos a poner orden y aclarar algunos conceptos: no todo cambio de imagen es un rebranding.

    Rebranding, rediseño o restyling: no es lo mismo

    • El rebranding es un cambio estratégico muy profundo: ten en cuenta que es casi como rehacer la marca (re-brand-ing). Puede incluir un nuevo nombre (aunque no es un requisito siempre), intención de reposicionamiento, nuevo propósito, tono, logo y toda la narrativa de marca. Suele hacerse cuando la marca necesita conectar con un nuevo público, sacudirse una imagen antigua o mala, o alinearse con una evolución interna.

      Por ejemplo: el caso de Moeve, la nueva marca que antes era Cepsa, es un ejemplo claro de rebranding estratégico completo. No fue solo cambiar el nombre o el logo: la empresa transformó su identidad con un nuevo propósito y dirección. Como parte de su estrategia ‘Positive Motion 2030’, Cepsa pasó a llamarse Moeve para liderar un enfoque más sostenible, apostando por energías limpias como el hidrógeno verde y la movilidad eléctrica. El cambio incluye una nueva narrativa visual y un nombre que simboliza movimiento y evolución. Es un rebranding que refleja no solo cómo quieren verse, sino hacia dónde quieren ir.

      Transformación visual de las estaciones de servicio de Cepsa a Moeve, evidenciando el cambio completo de identidad de marca como parte de su estrategia de rebranding hacia un modelo más sostenible.

    • El rediseño o restyling, en cambio, es más superficial y tiene una repercusión más visual que interna de la marca como el rebranding. La mayoría de las veces se actualiza el logo (en mayor o menor medida, pero sin perder la esencia de la marca), se moderniza la paleta, se cambian tipografías o se ajusta el estilo gráfico o fotográfico para verse más actual, sin tocar el corazón de la marca.

      Un ejemplo claro es el caso de Repsol es interesante. Hicieron una evolución sutil de su logo, con una versión más plana, moderna, basada en degradados y adaptable. Mantienen los colores y formas reconocibles, pero con un tratamiento más actual, como respuesta a una necesidad de adaptar su identidad a entornos digitales, mejorar la legibilidad del logo en formatos pequeños y alinearse con una visión más moderna, tecnológica y transversal de la marca. Este cambio no es solo estético: forma parte de un movimiento más amplio con el que Repsol busca ser percibida como una compañía multienergética, no únicamente ligada a los combustibles fósiles.

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      Comparación del logo antiguo y el nuevo de Repsol, mostrando una evolución visual más suave y moderna con degradados y tipografía más amigable, dentro de un proceso de restyling de marca.
    • Y existe una tercera vía que me parece interesante: el rebranding silencioso. Esos pequeños cambios que se hacen sin grandes anuncios, como una nueva interfaz en una app, una web con mejor experiencia de usuario o un cambio de tono en la comunicación. Son movimientos que pueden parecer sutiles pero que, acumulados, cambian la percepción de la marca.

      Por ejemplo, BBVA este último año: Sin grandes anuncios, ha cambiado su experiencia digital: una nueva app y página web con la intención de atender a la nueva Ley de Accesibilidad en España, transmitir modernidad, y que sus clientes «perciban que cada vez que interactúan con nosotros tienen una experiencia más simple, más humana y más digital». Aun así, la percepción general no ha sido tan buena: muchos reflejaron cierta frustración por funciones que cambiaron de lugar o errores de carga. Lo cierto es que BBVA ha buscado renovar su presencia digital (aunque no le ha salido tan bien), sin hacer un rebranding o rediseño completo de la marca, pero con cambios que, poco a poco, han tenido impacto tanto en percepción como en usabilidad.

    Rebranding Rediseño o Restyling Rebranding silencioso
    Cambio profundo de marca: puede incluir nombre, propósito, logo, narrativa, tono. Actualización estética sin alterar el fondo: ajustes en logo, tipografía, paleta. Cambios progresivos no anunciados: ajustes en UX, tono o interfaz que transforman la percepción.
    Ejemplo: Moeve (antes Cepsa). Cambio de identidad, propósito y narrativa visual. Ejemplo: Correos o Repsol. Ajustes visuales modernos sin alterar la esencia de marca. Ejemplo: BBVA. Mejora progresiva de app y web para reforzar experiencia y percepción digital.

    ¿Por qué estamos viendo tantos cambios de marca últimamente?

    Porque el entorno cambia. Las personas cambian. Y las marcas, si quieren seguir conectando, tienen que adaptarse. Algunas razones por las que muchas empresas están apostando por actualizar su marca son:

    • Evolución de su producto.

    • Necesidad de diferenciarse en un mercado saturado.

    • Reposicionamiento estratégico.

    • Nueva etapa de negocio o cambios internos.

    • Cambios en su audiencia.

    • Adaptación a nuevos medios de comunicación y soportes digitales (exigencias de claridad visual, accesibilidad o versiones responsive)

    La expectativa de rebrandings en 2025 es alta: según el Barómetro de Brandemia, un 65 % de los profesionales del sector esperan que aumenten este tipo de procesos. Además, en 2024 ya se observó un crecimiento notable de más del 40 % en proyectos de rebranding respecto a 2023.

    Mi punto de vista: la marca como una historia viva

    Para mí, una marca no es algo estático (para bien o para mal). Es como una serie de televisión. Pensemos en ‘Friends’ o ’The Big Bang Theory’ (Sí, muy millennial de mi parte 😜). Una empresa, como una serie, tiene una historia principal. En el caso de la empresa, en el storyline principal tienen unos valores, filosofía y productos que quiere posicionar en el mercado, pero también va desarrollando mini historias, como cada capítulo de la serie: una nueva función en su app, un rediseño de su página web, una campaña diferente, un ajuste en el tono. Cada una de estas «subtramas» impacta en cómo se percibe la marca en su día a día. 

    Pero OJO, eso no quiere decir que tengamos que cambiar cada vez que haya una tendencia (aquí te explico como puede ser esto un error para tu identidad visual), pero sí que estemos escuchando, observando, interpretando. Porque una historia que no evoluciona se estanca, y una marca que no se adapta pierde relevancia.

    Entonces, la pregunta del millón… ¿Deberías hacer un rebranding o rediseño?

    Seguro estás pensando: «Sí, pero qué tengo que ver yo con estas empresas grandes». Pues, estos ejemplos no son para idealizar esas empresas y separarlas de lo que puede ser nuestro negocio. Son un barómetro de cómo se está moviendo el mercado y nos pueden servir como una guía.

    Cuando somos una marca más pequeña, la necesidad de tener una buena imagen puede llegar a ser aún mayor, y una de las cosas que te quiero dejar clara es que no hay una medida exacta de cuán profundo o visible debe ser un rediseño o rebranding, este proceso se tiene que adaptar a la empresa y sus necesidades, no al revés. Por ejemplo, te muestro uno de los últimos rediseños que hemos hecho, de la marca de pádel: Alacrán Pádel.

    Comparación del logotipo antiguo y nuevo de Alacrán, mostrando la evolución de su identidad visual.

     

    Así que si te estás sintiendo identificado y quieres saber si tu negocio estaría necesitando un cambio en su identidad visual, hazte estas preguntas clave:

    • ¿Tu marca sigue representando lo que haces hoy y cómo quieres que te perciban?

    • ¿Está realmente conectando con el tipo de clientes que quieres atraer?

    • ¿Tu imagen se ve actual y competitiva en comparación con otras marcas de tu sector?

    • ¿Lo que comunicas (en redes, en tu web, en tu packaging) es coherente entre sí y con tu propósito?

    • ¿Estás teniendo los resultados que esperas en términos de memorabilidad, engagement, conversión o ventas?

    Si alguna de estas respuestas es un “no”, no significa necesariamente que tengas que tirar todo y empezar de cero. Pero sí que es momento de revisar tu identidad visual, tu estrategia de marca o al menos algunos puntos de contacto clave.

    Hay marcas que comienzan con un ajuste visual (rediseño), otras que hacen pequeñas mejoras progresivas (rebranding silencioso), y otras que sienten que ha llegado el momento de evolucionar profundamente (rebranding completo). La clave está en que cualquier decisión se tome con estrategia, con datos y con intención.

    Porque sí, a veces un cambio visual puede marcar un antes y un después en la forma en la que las personas te perciben. Y otras veces, mantener lo que tienes, pero darle una vuelta de coherencia, puede ayudarte a multiplicar tu impacto sin perder tu esencia.

    En conclusión

    El rebranding no es una moda. Es una herramienta estratégica para contar mejor quién eres, conectar con la gente adecuada y seguir construyendo una historia que evoluciona.

    Si quieres que tu marca no solo se vea bonita, sino que comunique desde lo que eres hoy y hacia donde vas… aquí estoy para ayudarte 🤝

    Preguntas frecuentes que te puedes estar haciendo sobre el rebranding

    1. ¿Qué diferencia hay entre un rebranding y un rediseño?

    El rebranding va más allá de lo visual: es cuando tu marca cambia no solo por fuera, sino también por dentro. Hablamos de propósito, tono, estrategia, visión… no solo de colores y logo. En cambio, un rediseño (o restyling) suele ser más superficial: quizás actualizas el logo, cambias la paleta o ajustas el estilo visual, pero sin tocar la esencia.

    2. ¿Y cuándo es el momento de hacer un rebranding o rediseño?

    Cuando tu marca ya no te representa, cuando sientes que algo no conecta, o cuando has crecido y lo que tienes se te quedó pequeño. También si tu sector ha cambiado y tú no te estás comunicando al mismo ritmo. A veces lo notas tú, otras veces te lo dice tu entorno (o tu competencia que ya se te adelantó jeje).

    3. ¿Un rebranding siempre implica cambiar el nombre?

    Nooo. Cambiar el nombre puede formar parte del proceso, pero no es obligatorio (y en algunos casos no recomendable). Hay marcas que conservan su nombre y lo que hacen es transformar la forma en la que se presentan. Lo importante es que todo lo que se mantenga tenga sentido para la nueva versión de tu marca.

    4. ¿Puede salir mal hacer un rebranding?

    Si se hace sin estrategia y análisis, sí. Si lo haces solo “por moda” o porque viste algo bonito en Pinterest, puede acabar confundiendo a tu audiencia. Pero si se hace con cabeza (y con intención), puede ayudarte a reposicionarte, crecer y conectar mejor con tu público. Eso sí, requiere trabajo.

    5. ¿Cuánto cuesta hacer un rebranding?

    Depende de qué tan profundo sea. No es lo mismo actualizar una identidad visual más pequeña con logo, colores y tipografía que repensar todo el universo visual y estratégico de tu marca visualmente, con un sistema gráfico para tus recursos y canales. Pero más allá del precio, lo importante es entender que es una inversión: si se hace bien, te puede abrir muchas más puertas que seguir con lo que ya no te representa.

    6. ¿Y si solo quiero cambiar algunas cositas?

    Entonces lo tuyo no es un rebranding completo, sino más bien un restyling o incluso un rebranding silencioso. Son esos cambios que se hacen poquito a poco, sin anunciar nada, pero que al final acaban transformando la forma en la que se percibe tu marca. Puede ser un buen primer paso si aún no quieres dar el salto completo.

    Acerca de la autora:

    Soy Andrea, diseñadora estratégica y creativa y creadora de Byand. Acompaño a emprendedores y negocios a dar forma y coherencia a su identidad, conectando su esencia con lo visual y lo digital. Me apasiona crear marcas, webs y contenido que no solo se vea bien, sino que esté pensado para aportar valor real y ese punto diferenciador que los ayude a posicionarse.

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